Numerosos estudios han demostrado la importancia de determinados nutrientes fundamentales para el buen desarrollo del cerebro, como son los fosfolípidos (fosfatidilcolina, fosfatidilserina), determinados ácidos grasos como el EPA y el DHA, el complejo B, los aminoácidos esenciales, los oligoelementos, el fósforo y determinados antioxidantes. Todos ellos cumplen diferentes funciones que contribuirán a mantener y maximizar nuestras capacidades cognitivas.